Tocar fondo. Tocar el cielo

by txantxez on 25/12/2013

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2013. No me he acostumbrado a escribirlo y ya está en las últimas, como un atardecer. Es lo que pasa cuando uno tiene un año maravilloso. Sobre todo si el anterior fue un completo desastre. 

21 de diciembre de 2012. Bilbao. Santo Tomás. Hace aproximadamente un año. Ese es el día que toqué fondo.

A quienes no conozcáis nada de esta fiesta sólo os diré que se considera el arranque de las navidades en el País Vasco. Es una feria agrícola y ganadera que ocupa gran parte del Casco Viejo y el Arenal de Bilbao.

Prácticamente toda la ciudad se acerca al centro a tomar una sidra o txakolí y un talo con txorizo.

Además de todo eso, para mi siempre ha sido un día muy emotivo, de reencuentros con la gente que quieres y que no tienes oportunidad de ver a menudo. Cosas de vivir en Madrid, lejos de los tuyos.

Santo Tomás son besos, abrazos, sonrisas de niños, acariciar la tripa de esa amiga embarazada, brindar con ‘los viejos’ de tus amigos, sorprenderte con la serendipia de encontrarte con mucha gente que hace años, muchos años que no ves.

Es un día que desborda felicidad.

Hace poco os hablé de los anclas vitales.

El 21 de diciembre de 2012 fue uno de mis últimos anclas amargos. Fue el día que puso la guinda a un año de mierda.

No quiero entrar en detalles. Muchos habéis vivido ese año conmigo, los demás espero que perdonéis que los momentos duros los guarde para mi.

Ese día de Santo Tomás transcurrió como tantos otros años. Risas, reencuentros, sobremesa, kinito, copas… todo estuvo genial. 

El caso es que a eso de las cuatro de la mañana terminé en casa tras un día larguísimo.

Y estallé.

Había tenido algún episodio similar durante aquel año, pera aquel bajón fue tremendo. Incontrolable, inconsolable, sin razón aparente. Aquella noche conseguí quedarme seco.

Las celebraciones que siguieron tampoco fueron fáciles.

Fue mi último bajón. Desde ese día no he desperdiciado lágrimas que no hayan sido de felicidad.

No lo he sabido hasta ahora, que me he enfrentado al mismo día un año después. He vuelto a casa tras un Santo Tomás muy alegre y emotivo. similar al del año pasado y he sentido paz, seguridad y felicidad. Y os puedo confesar que las anteriores 48 horas, por razones que también me guardo para mi, han sido como una montaña rusa y han puesto a prueba esa estabilidad.

Como ya os expliqué, enfrentarme a estos anclas es mi manera de saber que voy por el buen camino, que no me estoy desviando ni tratando de atajar. Sólo se puede hacer balance si hay una referencia. Y mi referencia fue aquella noche. 

2013 tampoco ha sido un año fácil, pero en conjunto, sin duda, ha resultado maravilloso. Por muchas, muchísimas razones. Tanto en lo personal como en lo profesional. Algunas muy explícitas en este blog, otras las tendréis que leer entre líneas. Es muy posible que tú hayas sido parte de él. Si es así, gracias por estar ahí y ten por seguro que también lo serás el año que viene.

No estoy tocando el cielo ni muchos menos, pero sé que estoy mirando hacia arriba.

Para mí es más que suficiente.

Un besazo, os deseo un 2014 maravilloso. 

Foto: Death Valley (CA)

Banda sonora: ‘Better together’, de Jack Johnson.

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by txantxez on 21/12/2013

Odio estas mierdas motivacionales, pero si uno de tus mejores amigos te dice que saltes, a ciegas, yo salto.

Odio estas mierdas motivacionales, pero si uno de tus mejores amigos te dice que saltes, a ciegas, yo salto.

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Movember rain

by txantxez on 27/11/2013

Este es el segundo año que participo en Movember.

Sí, estamos ridículos con bigote. Sí, preferiríamos no llevarlo. Sí, sé reirme de mi mismo
pero mi humor no compensa la pérdida de atractivo,

Sí, me lo estoy pasando genial apoyando, subiendo fotos estúpidas y recaudando pasta para investigar sobre las enfermedades del hombre, principalmente cáncer de próstata
y de testículos.

Todo parece cosa de cuatro colgados echándose unas risas dejándose bigote para ir
a una fiesta a final de mes.

Todo son risas hasta que te enteras que un conocido ha tenido hoy mismo su primera sesión de quimioterapia. Todo son risas hasta que recuerdas que hace un año un gran amigo tuyo pasó meses de angustia y biopsias. Todo son risas hasta que te ves tú mismo en una camilla esperando los resultados de una ecografía que afortunadamente resultó en una simple infección de testículo.

Uno de los proyectos que Movember apoyó con dinero el año pasado fue en la Universidad del País Vasco. Este año apoyarán otros proyectos. Llevan recaudados más de 50 millónes de euros en todo el mundo. Yo sólo aporto mi granito de arena, algo de pasta y encima me lo paso en grande.

Si todavía no has apoyado la iniciativa Movember, mañana tienes una oportunidad. Vente a
la fiesta oficial que la organización monta en Madrid:
https://www.facebook.com/events/582020478531494/?ref=5

Si no te puedes pasar, todavía estás a tiempo de donar en mi equipo:
http://es.movember.com/mospace/3058781

O en mi perfil:
http://mobro.co/txarly

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ÉL

by txantxez on 13/11/2013

Es él si no puedes seguirle en Twitter o Instagram porque NO TIENE.
Es él si, por fin, has ordenado tu casa porque esa noche habéis quedado.
Es él si le llamas a las 6 de la mañana para ir de after.
Es él si lo coge.
Es él si le invitas a un pincho de tortilla antes de ir a dormir.
Es él si te trae café.
Es él si te trae tabaco.
Es él si coge tu copa, la tira al suelo y te da un beso.
Es él si un día te enteras de que también estuvo en aquel concierto, hace ocho años.
Es él si te planteas ir a trabajar sin dormir.
Es, definitivamente, él, si te lo planteas más de cuatro noches a la semana.
Es él si notas que estás hablando un montón cuando le ves.
Si habla más que tú, no es él.
Si escribe ‘ola ke ase’ y te parece bien, es él.

Disclaimer: El texto obviamente no es mío, es de una buena amiga.

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Ella

by txantxez on 07/11/2013

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- Si la sigues en pinterest, es ella
- Si compartes tu postre con ella, es ella
- Si no empiezas a escuchar la música que le gusta, no es ella
- Si la ‘stalkeas’ o sigues en 5 redes sociales, es ella
- Si vas a verla y te miras al espejo siete veces antes de salir de casa, es ella
- Si te estás planteando dejar de fumar, es ella
- Si te estás planteando empezar a fumar, es ella
- Si la acompañas a un ciclo de cortos iraníes, sin duda es ella
- Si cuando está cerca estás más tenso que Falete en un NaturHouse, es ella
- Si cuando se aleja te quedas más vacío que el congreso en víspera de puente, es ella.
- Si con tal de verla eres capaz de organizar una tarde de ‘knitting’, es ella
- Si no te la imaginas acunando a tus hijos, no es ella
- Si le presentarías a tus padres mañana, es ella
- Si es un ‘sí pero es que…’, no es ella

¿Alguna valiente que coja el testigo para escribir sobre ‘Él’?

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Personas que NO

by txantxez on 03/11/2013

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Disclaimer: Si te identificas con alguna de ellas o te viene alguien a la cabeza, es tu problema, no el mío.

- Los babosos con las mujeres. O con los hombres.

- Moderno sin criterio que se sube a al carro del indie coñazo por puro postureo.

- La gente que no tiene ni idea ni ningún criterio musical y sólo escucha radiofórmula.

- La incontinencia verbal. El silencio es bello. Lo peor que puedes ser en esta vida es un brasas.

- Pusilánimes haciendo carrera política que no han trabajado en la empresa privada en su vida

- Mamporreros de empresa americana, despreciando el producto nacional. 

- Desarrolladores pedantes que se creen por encima del bien y del mal. No sois cirujanos, hay muchas maneras de hacer una misma cosa, y la vuestra no tiene por qué ser la mejor para el objetivo final.

- Ignorantes dando clases y consejos de ‘emprendimiento’ que no han montado una empresa ni han pagado una nómina en su vida.

- Emprendedores jóvenes cumpliendo todos los estereotipos que se puede esperar de ellos, sin saber que la ambición no está reñida con la humildad ni tiene por qué casar con la arrogancia.

- Los blogueros brasas. Los tuiteros brasas.

- Charlatanes de medio pelo que no han hecho nada en su vida y no se callan ni debajo del agua.

- La gente brillante que hace cosas increíbles y no las cuenta.

- Oportunistas con audiencia y la la cara de cemento que toman partido por empresas de las que son parte interesada.

- Los gastrocanaperos o influencers de medio pelo.

Besis.

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Letras que ahogan tu razón

by txantxez on 30/10/2013

Iba a titular este post ‘Letras que ahogan tu corazón’ pero creo que me estaba quedando corto.

Los que me conocéis bien, y cuando digo bien me refiero a que sabéis identificar de qué hablo en 'En esto creo', sabéis que la música ocupa una gran parte de mi vida.

Por mi trabajo tengo que estar al día del mundillo musical, ir a conciertos, festivales, escuchar horas y horas de todo tipo de música. Pero de vez en cuando, reservo un tiempo para mi, un tiempo para mis bandas de siempre, para los estilos que hacen que viaje horas, atraviese fronteras, todo para vivir un sólo momento especial.

Los que me conocéis de verdad sabéis que de vez en cuando me dejo caer por lugares oscuros y salas pequeñas, rodeado de gente con tapones, tatuados hasta el cuello, con ambiente cargado del humo de antaño, para disfrutar de una música minoritaria: el hardcore melódico, punk rock o como lo queráis llamar.

Las consecuencias de esas incursiones suelen terminar en magulladuras, hombros doloridos, esguinces de muñeca y brechas en la cabeza (true story). Digamos que… ‘a veces pasa’.

Este estilo de música en su mayoría está asociado con letras que hablan de honor, violencia, justicia, exalltación de la amistad y el territorio por encima de todo.

Pero hay ocasiones que tu ‘dominio’ del inglés te juega malas pasadas. Puedes haber escuchado cientos de veces esa canción, puedes haberla coreado con el micro del frontman en la mano, puedes haberla gritado suspendido entre decenas de fans, puedes haberte caído unas cuantas veces en ese pogo, pero un día, de repente, escuchas esa misma letra, en casa, con otra actitud y no se te encoge el corazón, se te encoge hasta tu capacidad de razonar.

De repente un día, que suele coincidir con una época en la que estás más ‘sensible’ de lo habitual, la letra estalla en tu cara. Le das a la pausa, vuelves a poner la misma canción y miras al techo para ver si encuentras la cámara oculta.

Esas canciones guturales, de ritmos rápidos, guitarras nerviosas y agudos incómodos cobran forma y consiguen dejarte del revés.

El pasado verano el frontman de mi banda preferida falleció de manera repentina. Lo intenté reflejar en este pequeño rincón. Mucho antes de ese verano, algunas de sus canciones habían provocado en mi esos diez segundos sin respiración, pero más de un año después de su desgraciada muerte, en parte gracias al tributo que le han dedicado sus amigos, y en gran parte a que nunca dejo de escuchar su música, siguen explotando letras en mi cabeza.

Letras que siguen sorprendiéndome, que son la chispa que provoca que de nuevo mire al techo, busque esa cámara oculta, ese duende que ha dejado allí esas frases, en ese preciso momento, para que me imagine una especie de DJ que va eligiendo la banda sonora de mi vida.

Esa sinrazón dura unos pocos segundos maravillosos, tras los cuales, mi programado cerebro de ingeniero pone orden, da la orden de respirar hondo, tragar saliva y hace que pase a la siguiente canción.

Tony, gracias por los momentos pasados, por los presentes, y por los que seguro vendrán.

Banda sonora:

'For Fiona'’, de Tony Sly, cantada por su amigo Tim McllRath. Canción dedicada a la primera hija de Tony.

'International you day', de Tony Sly, cantada por su gran amigo Joey Cape.

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Anclas vitales

by txantxez on 17/10/2013

'Anclas vitales'.

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Yo llamo así a las ‘cicatrices’ y ‘medallas’ que vamos acumulando con los años.

Esos dramas y alegrías que llevamos en nuestras respectivas mochilas.

Los momentos, horas y días que marcan un antes y un después en quiénes somos y en quienes seremos.

Esos instantes en los que sabemos que nuestra vida acaba de cambiar para siempre. Para bien o para mal. 

Hay una serie de elementos que forman un ancla vital.

Por un lado, siempre hay directamente implicado alguien muy cercano. Un familiar, un gran amigo, tu pareja, o tú mismo.

Y el otro elemento necesario es un un lugar, un espacio, una ciudad, un objeto. 

Estos anclas vitales pueden ser desgracias, como un accidente, la muerte de un ser querido, una ruptura, un robo, un fracaso… aunque en otras muchas ocasiones vienen acompañados de alegría: Un primer beso, terminar la universidad, un padre cogiendo su bebé en brazos por primera vez, sentarte en tu primer coche… todas esas ‘primeras veces’ que marcan los diferentes capítulos de nuestras vidas. 

Hoy quiero centrarme en los lugares.

El otro día pensaba sobre todo esto y pronto vinieron a la cabeza muchos de los sitios protagonistas de mis propios anclas: Playas de Vizcaya a las que huí en momentos en los que no sabes dónde más acudir y terminas allí, sentado en la arena, mirando al mar. La Catedral de Santiago, final de un Camino, que aún guarda partes de mi que ya no necesito. Regiones que despreciabas, pero que un buen día conociste, te cautivaron y fueron capaces de cambiar hasta tu DNI. Ciudades que enamoran y embelesan a todo el mundo pero que a ti te revuelven el estómago cada vez que las pisas. La cima de una montaña, aquel hotel, un banco de un parque, un coche, una parada de metro, una plaza, la barra de un bar…

Con todos estos lugares ocurre algo mágico y cruel, un día te marcaron, te dejaron ese recuerdo imborrable, y cada vez te acercas, cada vez que te ves forzado a situarte en ese preciso lugar, los momentos que te marcaron vuelven.

Retornan con intensidad. Con alegría o tristeza. Con amor o desamor. Y lo mejor y a su vez lo peor, es que no puedes evitarlo. Sólo tienes que aprender a vivir con ello, a reconciliarte con ese lugar maldito si tu trago fue amargo, o a relajarte, y dejar libre esa sonrisa que se empieza a dibujar en tu cara si tu momento fue feliz. 

Simplemente déjate llevar por todas esas sensaciones, porque volver a esos lugares es inevitable, y es la única manera que conozco para comprobar si por fin puedo darle al botón de ‘siguiente’ y pasar al próximo capítulo o por el contrario me queda todavía trabajo por hacer o tiempo por ‘recorrer’.

Y si es así, cogeré mi mochila, rascaré mi cicatriz, y pensaré: No es el momento. Aún no es el momento. Nos veremos en la próxima ocasión.

Banda sonora: 'Runaway train' - Soul Asylum

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Ríe cuando puedas

by txantxez on 04/10/2013

'Pasan los años, los proyectos, los sueños ¿Recuerdas como querías ser cuando eras pequeño? Crecer es darse cuenta de que la vida no es como quisieras que fuera, todo es mucho más complejo: responsabilidades, luchas, deberes, sonreír cuando no te apetece, mentir para no hacer daño a la gente que quieres, fingir cuando perfectamente sabes que te mienten.

Quizás la clave para ser realmente libre sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites, ser honesto con uno mismo, centrarse en lo importante y olvidarse del ruido.

Quizás la clave para ser realmente libre sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites, no obcecarse con los objetivos, tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.’

Sin twitter

by txantxez on 30/9/2013

Si me seguís en twitter os habréis dado cuenta. No sois los únicos. El señor Alberto Knapp me lo ha dicho muchas veces, delante incluso de mis empleados, así que os podéis imaginar el vacile posterior: ‘Txarly, estás todo el puto día en Twitter’.

Y no le falta razón.

Recientemente una buena amiga me mandó un whatsapp un domingo de un fin de semana que había huído de Madrid: ‘Tío, llevas 48 horas sin tuitear, ¿estás bien?’.

Os podéis hacer una idea.

No es por los años que llevo en la red social, que son muchos, no es porque querer coleccionar followers soltando chapas, retuits y opiniones sobre los temas del momento.

Realmente no puedo dar una única razón. Me encanta la herramienta, siempre digo que es como mi parada para echar un pitillo en el curro: entro, me río, suelto chascarrillos, me cuentan cotilleos, me vuelvo a reir y vuelta al lío. El problema es que son demasiados pitillos al día. Y me ha llegado a afectar profesionalmente y personalmente.

Recientemente han parido un término con el que me siento identificado en parte, el FOAM. ‘Fear or missing out’, que se podría traducir como el miedo a perderse algo importante. Puede que se acerque a cómo me siento en ocasiones con twitter, pero en mi caso no diría que me aterra perderme las últimas tendencias. Yo hago un uso bastante personal del juguetito, de hecho espero que el ritmo de tu TL haga que no me leas en mis disertaciones etílicas a horas del pacífico.

El caso es que este verano ha sido ‘demasiado largo’ para mi, esperando unas vacaciones que no han llegado hasta septiembre, he acabado con fuerzas justas, bastante harto del mundo y de mi mismo. Fue fácil decidir desaparecer durante 17 días de mi tertulia de fumadero de opio. Lo necesitaba, no me veía capaz de desconectar si me llevaba a mis casi 400 ‘followings’ de vacaciones conmigo.

He combatido el mono dando por saco por Instagram y whatsapp a mis colegas, pero este pequeño experimento os lo recomiendo y lo pienso repetir en cuanto tenga ocasión.

Amo twitter, es la herramienta de desarrollo personal y profesional más increíble que he usado nunca, pero hay un mundo REAL ahí fuera, y en ocasiones vale la pena centrarse en él.

Sin miedo.

Sin prisas.

Sin una maldita y diabólica pestaña que te diga que tienes 47 tuits sin leer.

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